Real Madrid

Si luchamos podemos perder,si no lo hacemos,estamos perdidos.

Revolución de Schuster y desafío de Mendilibar

Posted by miguelbtsa(Admin) en febrero 10, 2008

La vida está llena de paradojas de diferente rango. Las guapas de verdad se mueren por los feos de mentira, los ricos envidian de los demás el tiempo libre (gratis) y los que sueñan con descapotables los conducen cuando ya no tienen melena que soltar al viento, sólo ensaimada. Por poner tres ejemplos primaverales. Trasladado al fútbol, diríamos que el Madrid teme a los modestos como un elefante a los ratones. No se trata de un miedo atroz, tampoco hay que exagerar, pero la precaución ya resulta sorprendente.

La derrota en Almería fue la confirmación de un aviso. El líder, implacable con los favoritos, se distrae contra los modestos, se confía, no puede evitarlo. Ha sucedido varias veces y ocurrió, precisamente, contra el Valladolid en Zorrilla. Aquella noche de septiembre los locales hicieron todo por ganar y, sin embargo, empataron. Si la segunda vuelta sirve para ajustar las cuentas de la primera (sería hermoso, no lo nieguen), el Madrid debería estar preocupado. El Almería mereció más en el Bernabéu y se lo cobró en su campo. E intuyo que el Valladolid sueña con esa justicia divina.

El partido está condicionado por otras cuestiones menos evanescentes. Primero, por las lesiones del Madrid. El anfitrión tiene siete bajas y una de ellas se antoja, en principio, de alto riesgo. Me refiero, naturalmente, a Van Nistelrooy, que sufrió un golpe contra el Almería y no se ha recuperado. El holandés ha marcado doce goles durante el campeonato, pero su importancia se aprecia mejor tomando perspectiva: en los 26 partidos de Liga que consiguió goles, el Madrid nunca perdió (23 victorias y tres empates). Digamos que es el camino más corto en dirección al gol y al triunfo.

Así que ya no tendremos que preguntarnos qué pasará cuando Van Nistelrooy no esté, porque hoy no está. Y apetece ver cómo el equipo supera el trance. Tácticamente, lo lógico sería que, en ausencia del delantero centro, Schuster apostara por el segundo ariete de la plantilla, Roberto Soldado. Uno por otro. Pero su raciocinio no coincide con el nuestro: en Almería dio entrada a Higuaín y adelantó a Raúl.

Ahora la cuestión es más compleja. Higuaín, que marcó dos goles con Argentina (hecho que destacó Schuster), llegó con retraso de Los Angeles y sólo se pudo entrenar ayer. Eso nos aseguraría el descarte si no fuera porque el entrenador es misericordioso con los que se retrasan. Robinho (camisinhas) y Diarra (Copa de África) son buenos ejemplos.

Cambios.

No obstante, la impresión (fundamentada en el profundo estudio de los sistemas y en los posos del café) es que el ataque estará formado por Robben, Robinho, Baptista y Raúl. Tal y como lo leen. Los dos primeros a banda cambiada, La Bestia de segunda punta y el capitán de nueve. Como por detrás jugarán los cuatro defensas vivos y, entre medias, Guti y Gago, podemos afirmar que si el Madrid fuera mujer española tendría tipo diábolo: caderas generosas, cintura de avispa y pechos de Afrodita (la de Mazinger).

El caso Higuaín nos ha señalado el siguiente factor de distorsión: el virus FIFA. Y de nuevo el Madrid es el perjudicado. Del presunto once titular, Casillas, Cannavaro, Ramos, Marcelo, Robinho y Baptista jugaron el miércoles. Aunque ganaron todos (y eso anima), ha quedado claro mil veces que las selecciones despistan. El líder ya lo comprobó cuando perdió en Montjuïc en circunstancias similares.

Nuevos.

El Valladolid se presenta sigiloso y ecológico. Por vez primera, la plantilla llegó a Madrid en AVE (30 euros y 52 minutos) y lo hizo sin bajas, con un par de caras nuevas que son dos fichajes de invierno: el búlgaro Manchev y el argentino Marcos Aguirre. Ambos se estrenan en la convocatoria, en detrimento de Kome y Ogbeche, pero no serán titulares, a pesar de que el equipo se ha atascado en los últimos partidos: después de cinco sin perder, ha caído en Riazor y contra el Valencia. Es decir, mitad de tabla: a cuatro puntos del descenso y siete de la UEFA.

Hoy es otra historia. Asimilando las diferencias obvias, Madrid y Valladolid son equipos que comparten fisonomía, ya que sus virtudes se concentran en el portero y en el delantero centro. Si Casillas y Van Nistelrooy han sido los rostros de su equipo, el Valladolid actual tiene el instinto asesino de Llorente y las manos del joven y talentoso Asenjo (18 años).

Habrá dos mil pucelanos en el Bernabéu, donde el Madrid no pierde en Liga desde el pasado 4 de febrero (Levante), un año y cinco días. Racha o condena, según se mire.

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